La Digitalizadora de la Memoria Colectiva

La Digitalizadora de la Memoria Colectiva es una red formada por profesionales audiovisuales, archiveros/as, de participación ciudadana, colectivos sociales y ciudadanía preocupados por la conservación de la memoria audiovisual de los movimientos sociales. La Asociación de Archiveros de Andalucía patrocina y participa en este proyecto, debido a su gran interés .

El proyecto surge de la conciencia del riesgo de desaparición de los documentos audiovisuales generados por los movimientos sociales a partir de los años 70, cuando aparecen los formatos de grabación domésticos (magnetófonos, tomavistas de súper 8 mm y más tarde vídeo cámaras) y la memoria audiovisual deja de ser un privilegio de las élites. Asociaciones de vecinos, grupos ecologistas, agrupaciones de mujeres, el movimiento LGTB, pacifistas y muchos otros grupos de activistas sociales, comienzan a producir sus primeras obras audiovisuales a partir de esas fechas. En esas cintas, actualmente con problemas de obsolescencia de formatos y caducidad física de los soportes magnéticos, están registrados momentos importantes de los últimos 30 años del siglo XX, a través de la mirada particular de sus creadores.

La red se fundamenta en la colaboración entre agentes de diversos perfiles, privados y públicos, profesionales y voluntarios, para inventar una solución alternativa a la digitalización de conjuntos de documentos audiovisuales por los Archivos públicos, una tarea inviable con los actuales recursos públicos de que disponen. Con este ideal, surge la sinergia entre colectivos sociales, particulares, profesionales de los archivos y de los audiovisuales, en ejercicio y jubilados, personas que desde instituciones públicas y privadas se interesan en participar aportando sus saberes y recursos.

La Digitalizadora se concibe como un mediador cultural que promueve una simbiosis con las instituciones dedicadas a la custodia, conservación y difusión de documentos, con el fin de lograr objetivos que no serían asumibles por cualquiera de estas tres partes por separado. La ciudadanía es capaz de localizar colecciones que serían difícilmente accesibles sin su agenda de contactos personales. Los profesionales audiovisuales y de archivo garantizan que los procesos de digitalización y descripción archivística cumplen los estándares de calidad. Las instituciones apoyan con recursos e infraestructuras un proceso participativo que rescata y pone en valor la memoria ciudadana.

Si quieres conocer más información del proyecto, pincha aquí.

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