La superior dirección de archivos municipales y de diputaciones reservada a los secretarios de Administración Local

La Asociación de Archiveros de Andalucía se suma a ANABAD en la defensa de las funciones y competencias de los archiveros frente al proyecto 1812/2015 de Real Decreto por el que se regula el régimen jurídico de los funcionarios de administración local con habilitación de carácter nacional.

El Real Decreto contemplará entre las atribuciones de la función pública de Secretaría, reservada a la escala de funcionarios de Administración Local con habilitación de carácter nacional, “la superior dirección de los archivos y registros de la entidad” (capítulo 1, artº. 3, apdo. 1, letra l)

Y más adelante, entre las de la función de contabilidad, “organizar un adecuado sistema de archivo y conservación de toda la documentación e información contable que permita poner a disposición de los órganos de control documentos, cuentas o registros de información contable por ellos solicitados en los plazos requeridos” (capítulo 1, artº. 4, apdo.2, letra c).

Aunque en ningún lugar de la Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, se hace mención alguna al archivo municipal, sorprendentemente, en este borrador de real decreto, redactado a su amparo, sí se establece, y con total claridad, a quien corresponde su superior dirección.

El texto ignora totalmente las competencias de archiveros municipales o de diputaciones, y presupone en otro colectivo conocimientos y capacidades profesionales altamente especializadas que nunca se le requirió para el acceso a sus plazas y puestos de trabajo.

Y esto cuando las políticas de transparencia y de buen gobierno, la administración electrónica, o el archivo electrónico nos exigen por el contrario, en todas las administraciones y entidades públicas, formas de trabajo especializado, transversal y cooperativo, sin desalojar a nadie de su lugar, ni querer ocupar el lugar que no nos corresponde.

La dirección y gestión del Archivo corresponde al personal archivero, indistintamente de si se trata de documentos en soporte convencional o electrónicos, con un rango adecuado a su cualificación y responsabilidades, que no precisa del superior auspicio del habilitado nacional.

Aquí el enlace a declaración de ANABAD

 

One thought on “La superior dirección de archivos municipales y de diputaciones reservada a los secretarios de Administración Local

  • Leyendo el borrador del RD, nos hemos acordado de los reglamentos de organización de las oficinas que aprobaban las entidades locales decimonónicas hasta bien entrado el siglo XX.
    Entonces, solo existian en el organigrama, la secretaría, el contador( interventor) y técnicos o especiales ( reducidos al arquitecto o ingenieros provinciales). Sin embargo había una excepción. En las RPT, sorprendentemente, el archivero se colaba en la relación de puestos de trabajo en 4ª posición si atendemos a los emolumentos.
    Era, un modelo centralista a nivel estatal, que se trasladaba logicamente a la organización interna de los entes locales.

    La democracia llegó, y con ella la descentralización, las autonomías y la profesionalización de las administraciones públicas. Se dotó a los habilitados nacionales del actual RD 1174/1987 que fijaba sus competencias y se dejaba la dirección y ejecución del trabajo técnico a profesionales de la administración especial y general.

    El nuevo régimen Local, tuvo un olvido: los archivos. Durante muchos años ha tenido que ser la propia profesión la que haya conseguido presencia y visibilidad, no solo en las instituciones, sino con un “corpus” propio en el ordenamiento jurídico, español, autonómico, local e internacional.
    Los archiveros a pesar de que nuestros legisladores no se acordasen del archivo a nivel local en muchos casos , han estado ahí, gestionando y preservando el patriminio documental.

    Tras la irrupción de la Administración electrónica, el Archivo único, etc. De repente, la gestión documental, la clasificación, la identificación, la valoración, la descripción de los documentos, todas, funciones archivísticas, han sido un descubrimiento y hasta una revelación para muchos de nuestros gestores y legisladores. Sin embargo, se pretende relegar a un segudo plano, justamente a los profesionales que han llevado a cabo estas funciones y han posicionado la gestión de documentos de archivo en el mundo.

    Interdisciplinariedad y colaboración, serían mejores fórmulas, que el centralismo al que parece querer volver el legislador. Solo asi, los profesionales que prestan servicio público sentirán realmente que su trabajo y su profesión tiene recorrido y consecuentemente, el servicio público que presten será el mejor.

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